Nuestro viaje a Rumanía ha sido perfecto, y esto también se debe a Valerian y a la tienda de alquiler. Una moto perfecta (en nuestro caso, la GS 750), una puntualidad impecable y una asistencia impecable (Valerian, con su barba, nos recogió en el aeropuerto, nos llevó de vuelta, se encargó de nuestro equipaje, ¡incluso nos ofreció una cerveza!). Es como tener un primo muy simpático en Timișoara que te cuida. ¡Hasta pronto, Valerian, y muchas gracias!