Increíble. Hice una videollamada previa para verificar que todo fuera legítimo. Solicité las fechas y pagué un depósito. Al llegar, presenté mi licencia de conducir británica y mi pasaporte, rellené un par de formularios y, en 15 minutos, ya estaba en la carretera con la KTM 390. La empresa de alquiler también me proporcionó guantes, casco y chaqueta. Usé WikiLoc para encontrar rutas y me lo pasé genial durante una semana. Por desgracia, dañé la parte inferior de la moto (al golpear unas rocas), así que me descontaron el dinero del depósito para cubrir la reparación, como era de esperar. Solo me cobraron el coste de las piezas, sin precios desorbitados. En resumen, una empresa de confianza que me permitió disfrutar al máximo de mi viaje a Marruecos. ¡Volveré el año que viene sin duda!