Hace un año conocí la tienda de alquiler y pude alquilar la moto de mis sueños, una experiencia inolvidable. Nunca olvidé lo especial que me hicieron sentir, lo excepcional que fue su atención, la rapidez de su trabajo, la eficiencia. Está claro que no lo hacen solo por negocio, lo hacen con amor... Siempre dije que volvería algún día a alquilar otra moto, y ese día llegó, pero no se conformaron con alquilarla, me dieron la oportunidad de cumplir mi sueño de comprarla... (Es la moto de mis sueños, al menos en un futuro cercano no creía posible que fuera mía...). Pero hicieron todo lo posible para que fuera posible y aquí estoy... la persona más feliz del mundo... Se ganaron mi lealtad, mi confianza y mi cariño... Nunca sentí que estuviera haciendo negocios en un concesionario, todo el tiempo sentí que estaba hablando con un hermano hasta el último minuto que puse la moto en primer lugar... Mi agradecimiento especial al personal que me hizo ver que sí era posible cumplir este sueño, y a la persona encargada de los trámites que hizo que todo fuera posible de forma armoniosa. Gracias eternas,