Quería probar antes de comprar, pero el concesionario no tenía disponible el modelo que buscaba. ¡La tienda de alquiler sí lo tenía! Así que me decidí por ella (era una Transalp, por cierto). El dueño es muy amable y la comunicación con él fue rápida y clara. El papeleo se hizo en minutos (en serio, rapidísimo), ¡incluso me preparó un café! Todo salió bien, volvería sin dudarlo si necesitara alquilar una moto. ¡Mucha suerte! ¡Espero que te vaya bien en el negocio!