Tipos de negociantes. El día anterior charlé con un señor mayor muy amable en la oficina del centro, y al día siguiente me atendió un joven acompañante con una personalidad muy distinta. Era bastante agresivo, frío y poco amable. Casi me hizo querer cancelar y marcharme, y me dejó un mal sabor de boca. Siempre hay que tener cuidado en estos sitios, pero no me gusta cuando son de los que hablan inglés y luego cambian al croata local para susurrar algo entre dientes mientras teclean. Además, parecen preferir el efectivo a las tarjetas de crédito/débito, lo cual, por supuesto, es un riesgo. Había acordado dar un depósito de 300 euros, pero me pidieron 200 euros más ese mismo día. La moto estaba genial, la verdad, aunque le faltaba potencia cuando la recogí. Aparte de eso, lo único raro fue que había que llenar el depósito casi hasta el borde para que el indicador digital marcara lleno. Por suerte, el joven no estaba cuando devolví la moto, aunque la persona de la oficina sí me llamó después de revisarla. Lleva una tarjeta de crédito y buena suerte; algo no me cuadraba con esta gente.