Tuve una experiencia fantástica con la tienda de alquiler. En general, alquilar una moto es la forma más divertida de explorar la isla. Movilidad y flexibilidad totales, que te permiten parar donde y cuando quieras. Descubrí muchísimos rincones secretos escondidos fuera de la carretera. El equipo de la tienda de alquiler fue muy atento y las dos baterías me dieron carga más que suficiente para un día entero de paseo. Puedes recargarlas en su tienda, en tu hotel o en cualquier lugar donde encuentres un enchufe si planeas ir más allá de la autonomía. La moto en sí era mucho mejor que una scooter de gasolina. Sin olor a gasolina, muy silenciosa y con una velocidad y control excelentes. Además, estás contribuyendo al cuidado del medio ambiente, lo que te da una agradable sensación de satisfacción mientras recorres las carreteras de la isla.